LA CHUCHA MÁS CALIENTE DEL MUNDO
Más leo, más dudas tengo. Antes cuando sabía menos me era más fácil opinar y decir cosas, pero ahora que ya aprendí bastante sucede lo contrario. Tal vez ese sea el defecto de los sabios y eruditos, pero también creo que hay momentos para olvidarnos de todo. Mi botella de pisco en la mesa, cigarrillos humeando; algunos posters de mujeres desnudas y uno que otro diploma adornan o afean mi cuarto. Necesitaba una chucha caliente. Lo necesitaba con urgencia porque estaba recontra arrecho. Abro mi correo y me encuentro con el mensaje de una de mis lectoras que me pedía para conocernos y ni hablar, lo más probable era que esta tuviera lo que busco, salvo sea vieja y fea, por ningún motivo iba a aceptar ninguna de las dos tres posibilidades. Había contestado el correo citándola en la Plaza San Miguel. Se trataba de una muchacha que estudiaba cursos generales en una universidad privada de prestigio. Por lo visto estudiaba literatura, o al menos le interesaba la literatura. Cuando la vi ...