DE ALGO SIRVE LO QUE APRENDÍ EN FONÉTICA

Dónde rayos estaría mi carné de biblioteca de la UNMSM. Dónde carajos se habría metido. Lo estaba buscando debajo de mi cama, ayudado por una linterna; lo buscaba en mi ropero, en el bolsillo de mi pantalón, en mi short de entrenar, nada.

— Cuando estábamos en pleno vi que estaba en la cama pero como eres bien caliente y te ibas a detener, no dije nada — habló mi chica.

Me estaba preocupando. Por estar practicando las articulaciones de AFI y tratar emitir un sonido gutural, me salió un lago y sonoro eructo.

— Que cochino Tafurovsky, que cochino. No puedo explicarme cómo es que estoy con alguien como tú. Yo, una señorita muy limpia y bonita.

— ¿No dicen que somos la princesa y cochino?

— Sí, amor, pero tú ya exageras.

Mi búsqueda continuó y no dejaba de balbucear los sonidos nasales, orales y todas esas cosas que hacían que se me escapara el aire hasta por el trasero. Entonces mi chica estaba desnuda y ya me preparaba para un segundo raund, sin embargo, mi carné era tan necesario como en esos momentos hacer el amor nuevamente y desordené toda mi cama hasta que por fin lo encontré.

— Y por qué tanto apuro en encontrarlo, Tafurovsky.

— Lo que pasa es que estoy leyendo algunos libros, como el de El mapa y el mundo, como uno de fonología y esos libros solamente los puedo encontrar en la biblioteca.

— Ah...

— Bien amor, y qué te parece si ahora reinventamos nuestra forma de hacer el amor — dije y sonreí.

— Ay sí, ya estoy cansada de la pose del cangurito, del pollo a la brasa, del oso rompecostillas y todo eso.

— Estaba pensando en que hoy podríamos hacer la pose de las retroflejas. Qué te parece. De algo me debería servir el curso de Fonética que lo aprendí en la universidad, para rematar, en un año.

— Cómo es eso — interrogó.

— Bueno, en la fonética de trata de echar la punta de la lengua para atrás y desde los pulmones sale el aire y sale por tu boca.

— No comprendo, ¿pretendes que haga una pose donde ponga la lengua para atrás? Vaya si no eres creativo.

— No, no. Qué te parce si tu cuerpo es como la lengua y tú tiras tu cuerpo para atrás.

— Bueno, sí, pero... eso va a doler. Tú sabes que no podemos hacer por atrás a cada rato porque me duele cuando no estoy dispuesta.

— Y... Ahora, ¿estás dispuesta?

— Si... tú me excitas, puedo estarlo en cuestión de minutos.

No era tan difícil. Besos, palabras bonitas y sinceras y caricias por demás delicadas, ya había aprendido el arte de "encender" a las mujeres. No es tan complicado, simplemente mientras la vas besando metes la mano y desabotonas el pantalón y bajas el cierre, lo demás sigue porque sí.
Pero para que sea más emocionante sería bueno que hagamos nuestros gritos salvajes articulando todo el bendito AFI, seguramente así lo aprenderé más rápido.
Mi chica, de tanto verme balbucear como retrasado mental, al principio de haberse burlado de eso, finalmente había aprendido, le explicaba que son los supuestos sonidos del mundo y todo un "floraso" que me hacía aparentar un tipo muy culto y académico.

Ya pues amor... ¿Y si empezamos por lo sonidos sordos?
— No es mala la idea. Hagamos un mixto.
— Ay no amor... ya te dije que duele.
— Ya, está bien. Los sonidos sonoros los articulamos cuando estemos en el anorex.
— Claro —me puse coqueto— m... que linda mi enamorada... — ella me dio la espalda y me dijo:

Habla con mi poto-- yo no me hice de rogar y le dije:
—  Ah.. con tu poto... -- Zaz zaz, le di dos palmadas.
Lo que continúa ya se imaginarán. Mi vecina sorprendida, pensando que me pasaba algo, que tenía algún ataque epiléptico o alguna enfermedad me tocó la puerta y preguntó:

— Tafurovsky, escritor Tafurovsky, ¿se encuentra bien?

— Sí manita, gracias. Estoy practicando fonética. Así, a veces parecemos tontos haciendo estas cojudeces y hasta nos alucinamos que haciendo esto algún día podremos poner un cosultorio de terapia del legua y hacer hablar a nuestro artista Pedro Suaréz Vertiz.

— Ya hijito. Está bien, cualquier cosita me avisa no más.

Mi chica se había quedado callada mientras contestaba a mi vecina. Entonces comprendí que para los sonidos sonoros nos hacía falta poner algo de música con alto volumen. Pusimos algunos lentos del rock de los ochenta. La música era de Toto y aunque no entiendo muy bien el inglés lo disfrutamos. Los sonidos sonoros fueron los mejores.

Mientras voy a la biblioteca recuerdo todo esto y me río solo, entonces me siento contento porque le di un muy buen uso a algo había aprendido y que lo veía como inútil e innecesario para un cuentista. Por eso yo recomiendo a todos que aprendan de todo, por más inútil que parezca: tarde o temprano sirve.


FIN

3:42 am del 5 de mayo del 2017

El indecente Tafurovsky

Comentarios

Entradas populares de este blog

RASGOS DE NOAM CHOMSKY Y MORRIS HALLE, RESUMEN

LA CHUCHA MÁS CALIENTE DEL MUNDO

GRACIAS DROSS